En las primeras películas de la saga, Yoda era una marioneta manejada con la mano. Aunque fue creada por Stuart Freeborn, era Frank Oz quien la maniobraba y le daba la voz.
Oz, que se convirtió en la mano derecha del maestro titiritero Jim Henson en shows como Sesame Street y The Muppets, podía manipular a Yoda gracias a la construcción de escenarios con al menos un metro de altura, que le permitían esconderse durante las grabaciones. Pero todo cambió a partir de 1999.
George Lucas decidió lanzar otra trilogía, apostando por la tecnología CGI (Computer-generated imagery). Tal apuesta convirtió a Yoda en un maestro Jedi que repartía sablazos en Attack of the Clones y Revenge of the Sith. Puede que los brincos de gimnasta nos resultaran extraños a los fanáticos de la primera trilogía, pero en general el personaje ganó realismo en sus expresiones faciales. Lo podemos comprobar en el siguiente video de YouTube, publicado por un fanático, en el que se comparan escenas de la versión marioneta y la digitalizada
No se trata solo de un capricho técnico. En una entrevista con el portal IGN, Oz afirmó que para una sola línea de Yoda en Star Wars, se necesitaban tres personas trabajando con la marioneta y al menos media hora de grabación. Por lo tanto, para aligerar los costos y el tiempo frente a la pantalla de todo el grupo actoral, la mejor solución fue echar mano del CGI.
Comentarios
Publicar un comentario